Individualismo y ciudadanía.
De un modo conceptual, las personas deben ser tratadas como individuos diferenciados con sus particularidades únicas, sus pensamientos propios y su voluntad y libre albedrío inalienable. No obstante, es cierto que se constata cada vez más en nuestra sociedad europea una tendencia al individualismo: al aislamiento total del resto de los miembros de la sociedad. ¿Lo has experimentado tú?
Las razones para que esto esté ocurriendo son diversas y es importante apuntar que no solo son responsabilidad de las personas individuales sino sobre todo de los sistemas, como el económico, por ejemplo, en el que todos y todas nos circunscribimos.
La pérdida de conciencia de que formamos parte de una comunidad nos resta poder como comunidad. Debemos, por el bien de todos y todas, sobreponernos a esta alienación y contribuir al entorno y a las personas con las que convivimos. ¡Y ahí es donde tú entras en juego!
En definitiva, hablar sobre ciudadanía es hacerlo tanto de las obligaciones que una persona adquiere como de sus derechos. Una persona es una ciudadana por el mero hecho de haber nacido en un territorio. Y para garantizarlo, necesitamos trabajar en conjunto para hacer que la ciudadanía sea una condición justa para cualquier persona, sean cuales sean sus condiciones de vida. ¿Te sumas a este reto?
Comentarios
Publicar un comentario